24 diciembre, 2013

Es una araña, pero ¿cuál?

Hace algunos meses comentamos sobre una extraña estructura de dos centímetros de diámetro que aparecía en los troncos de algunos árboles en la Reserva Nacional de Tambopata. Troy Alexander, estudiante graduado del Instituto de Tecnología de California y descubridor de la extraña estructura, solicitó ayuda a biólogos, aracnólogos y entomólogos de todo el mundo para identificar al organismo responsable de su construcción, pero nadie daba con una respuesta definitiva. Sin dudas, era algo nuevo para la ciencia.

Imagen: Perunature.com

La semana pasada, Nadia Drake, reportera científica de WiredScience, viajó a la selva peruana y acompañó a un equipo de investigadores liderados por el entomólogo Phil Torres para encontrar al arquitecto de esta estructura de seda antes que Giorgio A. Tsoukalos salga diciendo que fueron los extraterrestres en The History Channel.

Esta expedición dio como resultado fotos y videos de pequeñas arañas emergiendo huevos ocultos en la base de las misteriosas torres.

Lo que parecía muy raro era que las arañas dejaran sus huevos a su suerte y que sólo haya un huevo dentro de cada estructura. Por lo general, las arañas ponen cientos de huevecillos dentro de un saco y siempre cuidan de ellos ya sea en un nido o llevándolos consigo a donde vayan. 

Por otro lado, según reporta Nadia, estas estructuras ya habían sido observadas hace una década en la Guyana Francesa por el biólogo francés Julien Grangier. Asimismo, en enero de este año, el fotógrafo Brian Lee lo observó en la selva ecuatoriana. También se dice que ha sido observado en Brasil, Estados Unidos y Bélgica aunque aún no hay evidencias fotográficas de ellas. Esto indicaría que la distribución de esta especie de araña es más amplia de lo que se pensaba, principalmente en el neotrópico.

No obstante, aún no se ha podido identificar qué especie es. "No hay forma que una foto me de la información que necesito para una acertada identificación", comenta Norm Platnick, curador emérito de arácnidos del Museo Americano de Historia Natural. Lo cierto es que identificar arañas es una tarea muy complicada, depende de muchos factores: la disposición de los ojos (que nos puede dar un indicio de qué familia es), la forma de colmillos y, principamente, estructura del órgano reproductor. Para ello se requiere estudiar un especímen adulto y por ahora sólo se tienen fotos y videos de recién nacidos.

En función a la disposición de los ojos, los expertos dicen que podría tratarse de un miebro de las familias Uloboridae, Thomisidae o Salticidae. Para otros se trataría de una especie de Orbiculariae. Otros se atreven a decir que la estructura de las torres de seda parecen capullos de arañas de la familia Mimetidae o Theridiidae. En otras palabras, nadie tiene idea de que tipo de araña es, posiblemente sea una especie nueva para la ciencia, aunque otros piensan que es una araña conocida haciendo algo que no ha sido reportado antes.

Los investigadores encontraron algunos ácaros atrapados en los "cercos" o junto a las torres. La hipótesis que plantean es que esta estructura sirve como trampa de ácaros que después sirven de alimento para las arañas recién nacidas. También obsevaron que algunas hormigas evitaban pasar junto a estas estructuras, lo que indicaría que su función es proteger el huevo que se encuentra dentro ya que a la madre prefiere salir de fiesta con sus amigas que cuidar de su huevecillo.

De seguro el próximo año ya sabremos de qué especie se trata.

Vía WiredScience.

05 diciembre, 2013

Aunque no lo creas, es seguro ingerir Ácido Desoxirribonucleico

Extra

— Ayer leí en el Extra [diario sensacionalista del Perú] que ingerimos un gramo de Ácido Desoxirribonucleico por día sin si quiera saberlo.

— Incluso más, dependiendo de tu dieta.

— ¡Diablos! Sin dudas vivimos en un mundo en el cual ya ni si quiera podemos comer sano… y siempre las empresas ocultándonos los aditivos que le ponen a los alimentos.

— Pero no te preocupes que ingerir Ácido Desoxirribonucleico no hace daño.

— ¿En serio?

— Pues, sí.

— Pero, ¡si es un ácido!.

— Sí, pero es un ácido débil, como el de los limones (ácido cítrico) o del yogurt (ácido láctico). Nada que ver con los ácidos fuertes como el sulfúrico (H2SO4) o el clorhídrico (HCl).

— Y ¿cómo lo sabes?

— Pues en base al pKa. El pKa es un valor que indica, de forma relativa, la fuerza de un ácido. Cuanto menor es ese valor, más ácido es el compuesto. La acidez del Ácido Desoxirribonucleico se debe al grupo fosfato, cuyo valor pKa es cercano a 1, mientras que en el ácido cítrico es de 3,08 y en el ácido láctico es de 3,86. Por otro lado, los ácidos fuertes como el H2SO4 o el HCl tienen valores de pKa de –3 y –8, respectivamente.

— ¿Y qué pasa con eso de “nucleico”? La energía nuclear me da mucho miedo, por eso de la radiación y el cáncer que provoca. Mira no más lo que pasó en Chernóbil y Fukushima. Y tan solo pensar que lo que como ha pasado por esas máquinas de resonancia magnética nuclear, no me da buena espina.

— Lo de nuclear se refiere a que fue descubierto por primera vez en el núcleo de las células. Todos los seres vivos tienen esta sustancia, incluyendo a los microorganismos como las bacterias y los virus que no tienen núcleo.

— Uhm. Pero no me vas a decir que eso de desixo… desoxi…rriba… pues esa cosa impronunciable es saludable. Ya me dijo mi doctor que cuanto más difícil de pronunciar sea el nombre de una sustancia, menos natural y más dañino para a salud será.

— En realidad la ribosa es un azúcar muy parecido a la glucosa y fructosa que usamos diariamente para endulzar nuestro café con la diferencia que tiene 5 átomos de carbono en vez de 6. Lo de “desoxi” quiere decir que perdió un átomo de oxigeno.

— Pero, aún así, no estoy de acuerdo a que le pongan tantos aditivos a los alimentos, así sea de origen natural.

— ¡Que no es un aditivo! El Ácido Desoxirribonucleico o ADN…

— Espera, ¿dijiste ADN? Por qué no empezaste por ahí. Si sé qué es el ADN. Es la famosa “molécula de la vida” que da las instrucciones para formar un ser vivo. Eso que usaron los científicos para clonar a la oveja.

— ¡Claro! Algo así. Ya vez que no le ponen ADN a las comidas porque estas ya la traen incorporadas. Cada ensalada que comes tiene millones de moléculas de ADN. Cada plato de cebiche o lomo saltado tiene varios miligramos de ADN que ingresan a tu organismo. El ADN forma parte de todos los seres vivos porque conforma los genes.

— ¿Eso quiere decir que comemos millones de genes cada día?

— Así es.

— ¿Y esos genes pueden entrar a nuestras células y convertirlas en otros organismos?

— Una pregunta interesante, pero no ocurre eso. El ADN es degradado en nuestro tracto digestivo gracias a los compuestos químicos que segrega, entre ellos, una enzima llamada ADNasa producida por el páncreas que rompe el ADN en bloques muy pequeños que ya no tienen función alguna y sólo sirven como materia prima para nuestras células.

— Ah ya. ¿Y qué pasa con los transgénicos? Dice que tienen genes de otras especies que los usan para hacerlos brillar en la oscuridad.

— Como te mencioné, el ADN tiene la misma composición química venga de la especie que venga. No hay diferencia si te comes un gen de maíz introducido en el arroz o un gen del arroz introducido en el maíz.

— Gracias por tu tiempo y paciencia para aclararme este tema. Mañana te invito un pollito a la brasa pero, eso sí, sin cloruro de sodio que no le tengo confianza a ese químico.


Esta historia fue inspirada por este artículo: Is DNA eating safe?

03 diciembre, 2013

De los ensayos clínicos a las publicaciones científicas

Todos los medicamentos y agentes terapéuticos disponibles en el mercado han pasado por un riguroso proceso de evaluación experimental para determinar su eficacia --tratando alguna infección o enfermedad-- y los posibles efectos secundarios. Este proceso es conocido como un ensayo clínico y consta de cuatro fases [más información aquí].

Desde el 2007, la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos) estableció que todos los ensayos clínicos realizados en EEUU deben ser hechos públicos a través del repositorio clinicaltrials.gov en un plazo menor a un año de haber concluido dicho estudio, incluso si aún no han sido publicados en una revista científica. La finalidad de esta iniciativa era reducir el tiempo y dinero que se pierde tratando de analizar compuestos que ya han sido probados y rechazados anteriormente, pero que nadie se entera porque muchas veces los resultados negativos no son publicados o tardan mucho en hacerlo. Por otro lado, también se fomenta la transparencia de los ensayos clínicos y se facilita el acceso a los datos para posteriores análisis.

Ahora, un grupo de investigadores franceses comparó el tiempo de publicación y la integridad de los resultados de los ensayos clínicos registrados en ClinicalTrials.gov y en las revistas médicas. Los resultados fueron publicados el 3 de diciembre en PLOS Medicine.

Demoras y falta de integridad

En marzo del 2012, Carolina Rivero y sus colaboradores entraron a ClinicalTrials.gov y seleccionaron 600 ensayos clínicos con las fases III y IV concluidas y buscaron en el PubMed sus respectivas publicaciones científicas. Lo que encontraron fue que menos del 50% de los ensayos clínicos habían sido publicados en una revista médica. Por otro lado, el tiempo promedio transcurrido entre el desarrollo del estudio y la publicación de los primeros resultados en el repositorio o en la revista era de 19 y 21 meses, respectivamente.

En cuanto a la integridad del estudio, los investigadores consideraron tres factores comparativos: el flujo de los participantes (número de participantes, métodos de selección, agrupamientos, abandonos, etc.), los resultados de eficacia (mediciones del principal objetivo de análisis que demuestren que la sustancia de estudio funciona o no) y los efectos adversos y adversos graves durante el ensayo clínico. Los investigadores encontraron que los resultados publicados en ClinicalTrials.gov fueron más completos que los publicados en las revistas médicas en las siguientes proporciones: flujo de participantes (64% Vs 48%), resultados de eficacia (79% Vs 69%), eventos adversos (73% Vs 45%) y eventos adversos graves (99% Vs 63%). Estos resultados indican que la información más completa se encuentra en ClinicalTrials.gov.

Muchas veces los científicos tienden a publicar solo los resultados "más favorables" de un determinado estudio, por lo que sería muy importante para los revisores y editores de las revistas médicas que también consideren los datos que aparecen en los registros para que así puedan identificar las inconsistencias y los efectos significativos inexistentes.


Referencia:

ResearchBlogging.orgRivero, C., & et al. (2013). Timing and Completeness of Trial Results Posted at ClinicalTrials.gov and Published in Journals PLOS Medicine DOI: 10.1371/journal.pmed.1001566

 

02 diciembre, 2013

Espectacular video del cometa ISON

Hace unos tres millones de años, una roca exiliada en los confines del sistema solar, en una región conocida como Nube de Oort, empezó su largo viaje hacia el Sol. A medida que la roca se acercaba a nuestra estrella, el hielo que contenía en su interior comenzó a sublimarse (paso directo del estado sólido a gaseoso) dejando una enorme estela brillante tras de sí.

En setiembre del 2012, dos astrónomos rusos (bueno, uno bielorruso) del International Scientific Optical Network (ISON) lo descubrieron y lo nombraron C/2012 S1. El cometa rápidamente se hizo famoso debido al tamaño (2 Km de diámetro) e integridad de su núcleo, lo que presagiaba que sería el más brillante de los últimos años, tanto así que lo nombraron el "cometa del siglo".

El 28 de noviembre pasado, el cometa ISON se acercó a un poco más de un millón de kilómetros de la superficie del Sol, una distancia tan corta que lo más probable era que se evaporara y desintegrara debido al enorme calor y gravedad de nuestro astro rey. Su viaje suicida fue seguido muy de cerca por dos observatorios espaciales solares: SOHO y STEREO. Estos telescopios cuentan con coronógrafos que permiten bloquear el inmenso brillo del sol para estudiar su atmósfera y objetos menos brillantes alrededor de él (es como crear un eclipse total constante).

Gracias a estos equipos se pudo grabar el siguiente video:

Los científicos siguen estudiando si quedó algo del cometa ISON. En el video se aprecia que hay restos del cometa que sobreviven y rodean la superficie del Sol, lo que no se sabe es si sólo son escombros o si ha sobrevivido alguna parte íntegra del núcleo de roca y hielo. Sólo queda esperar las imágenes que tomará próximamente el telescopio espacial Hubble.

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